Opiniones

Opiniones de nuestros alumnos
Andreas Guzman
Te agradezco mucho por el intensivo, Pedro. Al acabar el curso me di cuenta que habían muchas cosas que no aprendí en la universidad y me siento mucho más cómodo ahora al escribir. .

 

Un lugar para escribir, escribir pensando sintiendo encontrando reconociendo escuchando arriesgando, con profesionales que saben de lo que hablan y que saben transmitirlo. Entre lo práctico y lo humano, buscando resultados y a la vez trabajando en el proceso. ¡Altamente recomendado!”

 

Cris
Un buen rincón donde apreciar los mayores placeres de la vida: escribir, leer, el cine, la buena conversación… Tanto Fermín como Pedro son buenos maestros y es el lugar ideal para conocer gente con inquietudes.

 

Leticia Valencia
Un viaje inesperado. De manera caprichosa aterricé en La Factoría hace dos años. Iba con curiosidad, me gusta escribir, el cine… en fin esas cosas que uno pondría en una página de “busco amistades”. Algo bastante impreciso. Y poco a poco, igual que esa lluvia fina que te acaba calando sin darte cuenta, me encontré escribiendo guiones de cortos y largos y sobre todo, traduciendo ideas a ese lenguaje visual que llamamos cine. Pedro tiene la culpa de todo y nunca le perdonaré lo suficiente. Yo solo quería pasear como en una tarde de domingo… y me encuentro haciendo un viaje arriesgado, imprevisto y emocionante. Te la tengo guardada, Pedro.

 

Alberto Gil (finalista en el Premio Pilar Miró)
Los buenos profesores no solo te enseñan algo en la vida, te cambian la vida.
Pedro Loeb dio un giro de 180º en la mía, con su “MOO”, su “el cuentito”, su destreza para desenterrar aptitudes fantásticas en sus alumnos.
Tras terminar la Factoría empece a presentarme a pruebas de guión para tele. He trabajado para “EL Hormiguero”, para la productora “33Spot!” y actualmente soy la guionista y directora de un corto en pre-producción que escribí como un ejercicio para La Factoría. Entre otros proyectos personales y profesionales.
Desde esta plataforma, no solo quiero animar a quien este dudando, sino también agradecer a Pedro y todo su equipazo de profesionales lo que me han dado, con tanto amor y firmeza.

 

Carolina
Empecé con un curso intensivo de una semana. Luego me apunté al no intensivo, al de tres meses. Luego el de diálogos, el de series de TV… Desde esa primera semana me atrapó. Cada vez que puedo (por economía, tiempo…) vuelvo allí. Estás como en casa. Las ideas surgen a millones. El cerebro estimulado hace que te sientas tan bien que no tiene precio. Cumplir sueños. Disfrutar de cada clase. Sentirte avanzar. Aprender. Pedro Loeb es uno de los profesores más inspiradores que he conocido. Rigor, y a la vez, un fuego de estímulo. Aparte consigue hacerlo tan personal, que parece que te ha ayudado a ti, a ti precisamente, más que a nadie. Fantástico. Nadie debería quedarse sin probarlo. Por favor, con tiempo para escribir, porque si no, resulta frustrante (el no aprovecharlo lo suficiente), porque es una joya.

 

Elena Cobos
Llegué a la Factoría por un papelito que encontré en la Casa de América… estaba con una reservación para hacer un curso de ocho semanas en la New York Film Academy y pensé: “Pues si este papelito llegó a mí es porque es aquí donde debo ir antes…” Salí el primer día del Curso Intensivo sabiendo que algo iba a cambiar en mi vida. Y no me equivoqué. Terminé el Curso Intensivo, después de llorar y reír un montón en ese maravilloso proceso de buscarse a sí misma, exponiéndose ante los demás y recibiendo de los demás sus más profundos sentimientos y vivencias. Por supuesto, nunca fui a Nueva York. Me quedé en Madrid y terminé el curso integral. Ahora estoy lejos de España, pero tengo que decir que Pedro logró meterle fuego a una llamita que amenazaba con apagarse, al haber pasado los primeros 50 años de mi vida y conocer el lado humano de escribir guiones. Pedro tiene la capacidad humana y técnica para enseñar encaminar los talentos… y lo que falta a Pedro, lo complementa con los excelentes maestros que lo acompañan: Fermin Cabal, Sara Rosenberg, Carlos Bianchi, Godina, Eduardo. Si no logro producir nada de lo que escribo, más por la edad que por otra cosa, ya fui feliz porque fui capaz de ver las películas que siempre soñé.
Gracias a todos y a quienes se lo piensen. No se lo piensen. Nunca se van a arrepentir de haber pasado por la Factoría. Un beso a todos.

 

Patricia Cervantes
Durante mucho tiempo busqué y busqué algún lugar en el que poder aprender, de verdad, el oficio del guión. Un lugar en el que no abusaran económicamente, en el que no pagaras por pagar, en el que realmente te enseñaran…y por fin encontré la Factoría. A parte de que la gente es encantadora y el ambiente de las clases está lleno de energía, los profesores son auténticos profesionales que no sólo saben enseñar sino que además les gusta. Nunca había encontrado una escuela así y, sinceramente, creo que merece muchísimo la pena. Creo que todos los que hemos estudiado allí podemos decir que salimos encantados y con la sensación de haber aprendido muchísimo y de haber invertido bien nuestro dinero, que ha algunos nos cuesta mucho ganarlo. Un saludo a todos!!!

 

Sofía
Hola! Yo he hecho varios cursos en a Factoría… y los he disfrutado del primero al último… La mejor parte son los ejercicios que mandan para hacer. Y sobre todo hacerlos en buena compañía. Hace un tiempo que vengo acariciando la idea de hacerme un curso otra vez… entre otras cosas es la mejor manera de obligarme a escribir… Y como habéis dicho anteriormente, Pedro es un profesor estupendo.

 

Sara
Personalmente, mi paso por la Factoría del Guión y por las “manos” de Pedro (es un decir) supuso no sólo un rescate profesional y emocinal de un verano caluroso, sino una plataforma que me empujó a la realización de muchos sueños. Un beso fuerte Pedrito. Os deseo todo lo mejor.

 

Mar Gómez Hortelano
Mi profe de guión de cine dice que escribir entre límites es bonito. Cuando lo dijo estuve a punto de levantar la mano para contradecirle, pero no me atreví (cobarrrde). Además, él estaba tan empeñado en convencernos de que escribir guiones es bonito que decirle lo contrario hubiera sido casi una falta de educación.
Escribir guiones no es bonito. Es interesante, reconfortante, espeluznante, radiante, acojonante, brillante. Es un reto. Una manera de escribir diferente a todo que sólo se llama escribir porque consiste en combinar letras y palabras. Pero bonito, lo que se dice bonito, no es. Encontré la definición perfecta en un libro: “escribir es la antiperformance del guión” o, lo que es lo mismo, el guión es la antiperformance de la escritura.
¿Sabéis que el guionista en realidad no escribe? Lo que hace es tramar, describir, narrar, que no es lo mismo. Construye un texto –en el sentido más arquitectónico de la palabra- repleto de acciones, porque sin acciones no hay vida y sin vida no hay película. Cuando hablo de acciones estoy teniendo en cuenta que el que no hace nada está haciendo algo, que es no hacer nada. ¿Me explico? Creo que sí. O sea que cada palabra que ponga el guionista en el papel tiene que tener una razón de ser –porque el espacio es tiempo y el tiempo es dinero-. Sino resulta que el guión es una mierda.
En estas clases se acabó la literatura, el andarse por las ramas y el hablar con metáforas. Aquí se habla con imágenes, con símbolos, con todo aquello que le puedas explicar a un ciego (esto también es de mi profe). Si hay algo que no le puedas explicar a un ciego, no sirve. ¡Qué difícil! ¡Y encima tienes que tener en cuenta la estructura! Con sus actos, secuencias y escenas, con sus puntos de giro y sus antagonistas, con sus líneas de desarrollo… Nunca pensé que esto iba a ser tan complicado.
Pero lo dicho, es complicado pero adictivo. No puedo dejar de ir a esas clases que comparto con dentistas, matemáticos, periodistas y publicistas. No puedo dejar de escribir los ejercicios que nos ponen cada semana pensando que, a lo mejor, serán leídos en alto y luego destripados por todos y cada uno de mis compañeros. No puedo dejar de ver las películas que nos mandan para que luego me expliquen cómo fueron pensadas y construidas.
Y pensar que los guionistas, seres superiores donde los haya, están tan abandonados de la mano de Dios…

 

Marta
Desde el momento que entré por primera vez a la Factoría supe que allí iban a sucederme cosas realmente importantes. La gente que frecuenta este lugar, ademas de saber muchísimo de cine, tiene una apertura y una entrega asombrosa. Escribís desde el primer día y en forma regular. El progreso en la escritura y rescritura se nota muchísimo. Estoy seguro de que mucha de la gente que allí me crucé serán excelentes guionistas!

 

Ernesto Esteban Etchenique
Estudiar en la Factoría, es una de las mejores experiencias que he vivido en Madrid. Me encantan las clases de Pedro Loeb y de Javier Fonseca, no sólo me han enseñado a escribir y analizar pelis, sino la importancia de saber qué y cómo comunicamos.
Las clases son dinámicas y fomentan la amistad con los compañeros y trabajos en grupo, lo que al principio da un poco de “vergüenza”, luego los profes te ayudan a pasar este trago y abrirte a compartir. Y disfrutas mucho de hacerlo!. ¡Felicidades Factoría! sois entrañables! :)

 

Edecán urbana